Sociedad y Cultura
Personas dedicadas a la música

CLEMENTE, Joaquín
Músico. Nacido en Aldea Grande (Lisboa), el 22 de octubre de 1901. Inició sus estudios musicales con su padre, director de la banda de música de su pueblo natal, que completó luego con Joaquín P. López y Laurentino Serra e Moura, y finalmente en el Conservatorio Nacional de Música de Lisboa, donde recibió lecciones de composición del maestro Rocha Pires. Muy pronto reveló sus aptitudes para la dirección de conjuntos instrumentales: en 1916 actuó accidentalmente al frente de la Sociedad Filarmónica Estorilense, siendo confirmado en el cargo de director hasta 1925; en esa fecha organizó la Gran Banda Sinfónica del Cuerpo de Bomberos Municipales de Lisboa, organismo que alcanzó pronto notable prestigio. Posteriormente se radicó en nuestro país, ocupando por concurso el cargo de director del Conservatorio Municipal y Banda Municipal de la ciudad de San Francisco (Córdoba). En enero de 1932, también por concurso, ganó el puesto de director de la Banda Sinfónica Municipal de Buenos Aires, que abandonó al año siguiente. En esa época la Orquesta Filarmónica de Río de Janeiro le formuló una invitación para dirigir varios conciertos en el Brasil, que realizó con buen éxito. De regreso a Buenos Aires y llevado por su inclinación, fundó dos nuevas orquestas, la Sinfónica Femenina y la Sinfónica de Buenos Aires, aunque también actuó con otros organismos análogos. Finalmente, en 1941 fue designado para ocupar la vacante dejada por el fallecimiento del maestro Alberico Spátola director de la Banda Sinfónica de la Policía, donde desarrolló una larga y meritoria labor, siendo su actuación recibida con elogio por la crítica local. Su estilo de dirección, vehemente y dinámico, prestaba singular realce a sus ejecuciones, que se distinguían también por su ajuste y equilibrio. Compositor distinguido, era autor de algunas celebradas páginas, pertenecientes a diversos géneros y de carácter folklórico y universal. Entre otras, figuraba la marcha y canción oficial de la Policía, de adecuados acentos y hábil instrumentación. Murió en Buenos Aires, el día 2 de setiembre del año 1950.
CUADROS, Hilario
Músico, compositor e intérprete. Nació en Guaymallén (Mendoza), el 23 de noviembre de 1902. Creador del conjunto “Los Trovadores de Cuyo”, difundió desde la Capital de la República el auténtico sabor cuyano de sus canciones. Numerosas composiciones signan la trayectoria de Hilario Cuadros, en especial de cuecas y tonadas. Desde Radio Nacional empezó a grabar discos para el sello Odeón. Sus producciones musicales sobrepasan el centenar. Grabó una infinita cantidad de temas vernáculos, que aún se escuchan, y en su obra puso de manifiesto el ideal tradicionalista que abrigaba su corazón de criollo y mendocino. A modo de reconocimiento Rubén Emilio Segura estampó al pie de una sentida recordación a este maestro del folklore: “Amigo Cuadros, que viva/ jardín florido entre rosas / en tu homenaje te brindo/un cogollo de Mendoza”. Con vocación por el arte popular criollo con su conjunto durante un cuarto de siglo recorrió triunfalmente las provincias argentinas y algunos países limítrofes. Fue un “intérprete fidedigno de lo vernáculo, no desvirtúa la música y los cantores con estilizaciones ni deformaciones extrañas su íntima naturaleza”. Falleció en Buenos Aires, el día 8 de noviembre del año 1956.
CURUBETO GODOY, María Isabel
Música, concertista y compositora. Nació en Rosario (Santa Fe), en 1898. Contaba con seis años cuando comenzó a dar conciertos en Córdoba, Buenos Aires y La Plata. Mereció elogios de Pucccini y de Arturo Beruti, que oyeron sus interpretaciones. Ganó por concurso, a los ocho años una beca para estudiar en el Conservatorio oficial de Milán, con las más altas calificaciones entre 350 aspirantes. Sus padres renunciaron a las becas y la llevaron a Viena, deseosos de que prosiguiera los estudios con el maestro Theodor Letchetizsky, que había dado lecciones a Paderewsky. Luego estudió en Milán y Roma con Giovanni Sgambatti. Fue invitada a dar un concierto en el palacio de la reina Margarita, y también ante el doctor Roque Sáenz Peña, ministro argentino en Italia. La Academia Filarmónica de Roma le concedió el título de socia en la clase pianista, y tenía doce años de edad, al iniciar los estudios de composición. Cuando regresó a la Argentina, vino consagrada como intérprete, siendo designada profesora de piano en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de La Plata. En 1925 estrenó en el Teatro Colón la música para la tragedia Fedra, de Eurípides, en la versión poética de Leopoldo Longhi, repuesta dos años después en el mismo escenario. Había sido compuesta por encargo de la Universidad de La Plata, cuyo Consejo Superior designó a la artista miembro “honoris causa”. También en el Colón se estrenó en 1946, la ópera Pablo y Virginia inspirada en la novela de Bernardin de Saint Pierre, con libreto realizado por Giussepe Ademi y Renato Simone, cantada en italiano. Curubeto Godoy completó la música de ballet para La venganza de la luna, y compuso asimismo varias piezas para piano, violín, música de cámara y una Oración fúnebre en homenaje a Joaquín V. González. Falleció en Lomas de Zamora, el 23 de agosto de 1959.