Musica
Los principales representantes de las últimas tendencias musicales a partir de la segunda guerra mundial

Hasta ahora, este recorrido cronológico por lo que ha sido la historia de la música se ha venido centrando casi por completo en los compositores, creadores de melodías y formas musicales. Sin embargo, no debe olvidarse en ningún momento que una partitura no es más que música en potencia.va que, como en el teatro, necesita ser interpretada para que esas notas musicales escritas sobre el pentagrama se traduzcan en el bello y agradable sonido de unos instrumentos. Resulta necesario señalar la especial importancia que tiene en el ámbito de la música la calidad y categoría del intérprete, capaz de obtener la máxima expresividad de una pieza y mejorar así su audición; al contrario, la defectuosa formación y la escasa habilidad de un músico puede dar al traste incluso con la mejor composición musical.
Al igual que muchos compositores se han consagrado en la historia de la música por la riqueza, originalidad y belleza de sus obras, también han escrito en ella su nombre por méritos propios algunos insignes intérpretes que han sobresalido por su habilidad en el manejo de algún instrumento musical, por su brillante y perfeccionista dirección orquestal, por su timbre y virtuosa voz, o por el éxito de sus canciones y melodías. Manifestaciones musicales como el jazz, con sus espléndidas improvisaciones y sus solos; la ópera, con sus elegantes y maravillosos intérpretes; o la música ligera, con sus conjuntos y solistas conocidos por un público mayoritario, han sido siempre propicias a la aparición y posterior glorificación de intérpretes, cuyas actuaciones y voces han quedado, por lo general, archivadas para la posteridad en1 discos, casettes, vídeos o celuloide, para disfrute de melómanos.
Teoría musical
La audición de una serie de sonidos armónicos y rítmicos, capaces de transmitir diferentes sentimientos y de transformar los estados de ánimo, lleva consigo, previamente, todo un trabajo compositivo sustentado en una compleja teoría musical que ha ido perfeccionándose a lo largo de los siglos de acuerdo a la evolución de la estética, las mentalidades y la técnica. El compositor juega con la articulación de diferentes sonidos, su materia prima, y los combina artísticamente con la finalidad de crear una obra bella y expresiva. En ese proceso laborioso e individual de creación, el artista ha de conocer a la perfección las cualidades de los sonidos, su representación gráfica, su ritmo y ordenación, pero, como ocurre en otras manifestaciones artísticas, el autor debe añadir a todo ello algo propio y genial que le aporta la inspiración, la imaginación y su personalidad. De la perfecta conjunción de ambos factores, técnica e inspiración, cabe la posibilidad del nacimiento de una obra clásica.
Instrumentación y formas musicales
Desde los tiempos prehistóricos, cuando el hombre aplicó elementos y materiales que le ofrecía la naturaleza para la creación de sonidos y músicas, hasta épocas recientes, en que la tecnología se ha adueñado de la civilización, han sido muchos y muy variados los instrumentos con los que el ser humano ha sido capaz de crear notas musicales. Descubrimientos arqueológicos han revelado la utilización de flautas, liras y trompas en la época prehistórica, así como arpas, laúdes y campanas en algunas de las antiguas civilizaciones. Todos estos instrumentos fueron perfeccionándose con el transcurrir de la historia y según se renovaron las formas musicales. Por ello, y en cuanto a occidente se refiere, la época comprendida entre el barroco y el siglo XX ha sido pródiga en la creación de nuevos instrumentos, en parte por el desarrollo orquestal operado y, en parte, por el progreso tecnológico derivado de la revolución industrial y la aparición de nuevas tecnologías. Tradicionalmente, se suelen clasificar los instrumentos de acuerdo al material en que se hallan confeccionados y al procedimiento empleado para emitir sonidos; así, se puede hablar de instrumentos de cuerda (violín, arpa o contrabajo), de metal (trompeta, cornetín o trombón), de madera (flauta, oboe o fagot) y de percusión (bombo y tambor).
La combinación coordinada y la proporción adecuada de estos instrumentos da lugar a una orquesta, cuyos orígenes parecen remontarse a la época renacentista y cuya evolución ha estado marcada por la aparición de nuevos instrumentos o por las necesidades instrumentales de algunos compositores. Así, las primeras orquestas se componían, sobre todo, de instrumentos de cuerda y, poco a poco, se fueron incorporando otros como la trompa, el clarinete, los trombones y el arpa. Junto a las llamadas orquestas clásicas hay que hacer mención a los grupos y conjuntos vinculados a la música ligera, que, lógicamente, al crear otras modalidades musicales tendrán estructuras diferentes, cobrando importancia instrumentos como el saxofón, la guitarra o la batería. Artículos referentes a los instrumentos empleados por el ser humano para crear música, de forma individual o conjunta.
La transformación de las formas musicales ha sido evidente desde los orígenes de la música, ya que las distintas épocas, las sucesivas mentalidades y estéticas, el conocimiento de nuevos instrumentos musicales, o el cansancio producido por la reiteración de formas tradicionales, han marcado indefectiblemente la renovación musical. Era evidente, desde la época medieval, el peso que la iglesia ejercía en lo concerniente a la elección de temas y formas musicales; sin embargo, a raíz del éxito del espíritu humanista y la creciente paganización de las sociedades europeas, fue posible la creación de formas profanas, como el madrigal, que convivían con elegantes formas sacras, como el oratorio, la fuga o la cantata, o más populares. A partir del siglo XVIII, con la implantación de la música orquestal, y sobre todo a partir de la centuria siguiente, las formas musicales se diversificaron y multiplicaron atendiendo a estéticas, criterios nacionalistas, influencias folclóricas e innovaciones tecnológicas.