Musica
Características de la música de Bach

Su simbólica musicalidad no se aviene sólo exteriormente al texto. Lo mismo que los temas de sus fugas corales y que sus motetes, milagrosos en su concisión espiritual y lenguaje; inagotables y misteriosos en su contenido, es también su recitativo que nada tiene que ver con el recitativo secco italiano una inconcebible unión de la expresión libre y exacta del lenguaje con la precisión rítmica y la exuberancia musical, con la solidez de las formas. Música completa, no a medias, es la suya. Su aria es un todo monumental y, sin embargo, una amalgama de ingeniosa riqueza y ligera vivacidad. Es el más personal y subjetivo de los constructores del arte polifónico, que sintió, con mayor imperio que cualquiera de los escritores de cantatas de su tiempo, la necesidad de colocar el coral en el punto medio de su creación. En casi ninguna de sus cantatas de las doscientas que se ha logrado conservar falta el coral llano en la maravillosa y expresiva armonización como cuadro preciso, ideal, de la comunidad. En frases aparentemente de la más libre formación, se hace presente la figura simbólica del canto sacro. Y la forma preferida de las cantatas corales de Bach más o menos un cuarto de todas ellas constituye la solo cantata es la del preludio coral, esencialmente similar a la cantata coral, a la que, cantada “objetivamente” por la soprano, se oponen el lenguaje subjetivo de las demás voces y el comentario de la orquesta. Las cantatas de Bach no están construidas sobre una graduación artística exterior. Precisamente el hecho de que el coral llano encierre una serie de composiciones brillantes, demuestra su importancia intima. En grandes obras construidas como un todo artístico, aparece también apegándose a la intensidad de las mismas, el peso del caudal musical. Y tampoco Bach si esto es posible ha tomado humanamente y con más fuerza a las raíces musicales, que en estas obras: el solemne “Magnificat” y las dos misas dedicadas al Viernes Santo, que tratan los sufrimientos y la muerte de Jesús; “La Pasión según San Mateo”, un drama popular de suave y particular interés, y diafanidad no lograda aun, que, escrita después de la de San Juan, es una penetración respetuosa en el misterio de la persona divina de Cristo.
En la “Misa Solemne” es donde ha realizado Bach, finalmente, lo más regular, comprensible y objetivo de su concepción del ser y la existencia de la cristiandad. La más grande musicalidad, la más firme fantasía, el sentimiento más profundo, hallan su punto de unión en Bach. Un círculo quizás más vasto, de contenido anímico, comprende el arte instrumental de Bach. Una buena parte de su creación en ese sentido pertenece a la Iglesia. La expansión entusiasta de sus sentimientos se manifiesta en un sentido elevado en sus creaciones programáticas, los preludios corales que, en la estrechez de su marco, encierran la vida más intensa. Y las grandiosas construcciones de los preludios y fugas para órgano, también ellas, obras y programas, mayormente de temas religiosos ¡cuánta riqueza emanada de la personalidad artística de Bach! Lo indican junto a sus ágiles parles orquestales, los conciertos, el lenguaje íntimo de sus sonatas de cámara, y finalmente el sinnúmero de sus obras de distinto género: tocatas, preludios, ligas, variaciones, partituras y suites que confió a la ejecución pianística. Cada instrumento capaz de la expresión polifónica, se convertía en el receptáculo de sus pensamientos. Del mismo modo como transportó al piano la sonata de cámara de Relncken, llamada “Concierto Italiano”, convertida en solosonata, transportó también la suite al violoncelo, y a las cuatro cuerdas del violín la gran fuga y la poderosa ciacconna (chaccona).
Bach hizo todos los experimentos, movilizó una tras otra todas las formas, y de estos ensayos surgió por sí misma la figura más completa. La fuga de Bach es la consumación de las especies. El tema de Bach es siempre un individuo en determinada situación; éste vive cierto suceso y las experiencias recibidas corresponden a su carácter; de ahí que la forma de cada fuga sea siempre diferente y, sin embargo, siempre perfecta. Si la obra de arte, anímica y concentrada, tiene la perspectiva de una larga duración, entonces podemos decir que las “Invenciones” y “Sinfonías”, los “Preludios” y las “Fugas del piano bien temperado “vivirán eternamente. Las obras posteriores de Bach, como ser: “La oferta musical” y “El arte de la Fuga”, pertenecen a “aquellas elevadas obras de arte según Goethe, que son pura y simplemente poco atractivas”. Son obras ideales, que sólo pueden y deben agradar por imperativos estéticos. Bach es uno de los maestros de los cuales cada tiempo y cada individuo tratará de detallar sin poder alcanzar, con justicia, la medida de su grandeza.