Escena
Oscar PFEIFFER

Pianista y compositor. De padres alemanes nació en Montevideo (Rep. O. del Uruguay), en 1824, durante un viaje que aquellos realizaban por América.

Era hijo del abogado Oscar Pfeiffer y de Ida Reyer. De regreso a Europa, desde pequeño recibió educación musical. De 1850 a 1860, visitó algunos países americanos, y en México actuó en 1855, junto al pianista Tomás León, de quien era gran amigo. Compuso en esa fecha Andante y Rondó, para piano y orquesta. Allí fue muy admirado y elogiado por la inspiración y brillantez de sus efectos en el piano. Posteriormente, debutó en Río de Janeiro con éxito, y en 1858 se presenta en Montevideo, ofreciendo varios recitales. El 4 de noviembre actuó triunfalmente en el teatro Solís. Al mes siguiente, Pfeiffer arribó por primera vez a Buenos Aires, actuando en los salones de la Sociedad Filarmónica. Desde la visita de Talberg en 1855, no conocía la ciudad un pianista de tanta calidad. Ofreció varios recitales en Rosario y en el interior del país.
Después de siete años de ausencia, regresó en 1866, con su esposa, la soprano Judith Altieri, que le acompañaba en sus conciertos. El 17 de marzo de dicho año, estrenó en el teatro Colón un Himno Guerrero, para coro y orquesta, que dedicó a los soldados argentinos que luchaban en los campos del Paraguay. Luego de una lucida actuación que se prolongó varias veces retornó a Europa. Desde 1872 a 1876 estuvo ausente de Buenos Aires a causa de una enfermedad que le impidió tocar el piano. El 21 de octubre de 1876, se presentó en el Coliseum acompañado por su esposa, ejecutando el Andante y Rondó para piano y orquesta, Conte de Fées, “morceaux de salón” y “El Jaleo de Jerez”. En 1878, publicó en esta capital su “Altieri Polka”, dedicada a su cónyuge. En esos años también daba lecciones de piano.
En 1880, viajó a Estados Unidos, y en 1882, se estableció en Río de Janeiro, en donde dos años más tarde falleció su esposa. Visitó Buenos Aires en distintas épocas, y hacia fines de siglo se estableció definitivamente. En su casa del barrio de Belgrano falleció el 4 de agosto de 1906, pobre y olvidado. “La Nación” del día siguiente, publicó una nota necrológica que redactó Mariano G. Bosch. Entre las composiciones de Pfeiffer se pueden agregar: Fantasía de concierto sobre la escena y danza morisca de “Aída”de Verdi; Introducción y Variaciones sobre el tema de “El Carnaval de Venecia” (1858), y otras más.
Lauro Ayestaran al comentar las obras de este autor, expresó que “tienen la virtudes y defectos de toda esta literatura pianística a la que rindió pleitesía Liszt en sus años mozos y que llegó a su cumbre de discutible buen gusto con Herz, Thalberg y Gottschalk. Las páginas que obran en nuestro archivo, se destacan por su sólida escritura pianística y su inventiva en la artesanía de la paráfrasis; aparte de ello, son más o menos vacías de sustantividad sonora.
En pocas palabras: en nada desmerecen, pero en nada superan a la escritura de la época en este género tan popular”.