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Importantes compositores de latinoamericanos y el mundo

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Destacan en Chile: Próspero Bisquertt (1881),cuya obra principal es el ballet Metrópolis, de cinco movimientos; Alfonso Leng (1884), autor de varias obras sinfónicas; Enrique Soro (1884-1954), cuya obra abarca todos los géneros musicales; Humberto Allende (1885-1960), considerado el padre de la música moderna chilena; Carlos Isamitt (1886), cuya música se inspira en temas nativos; Domingo Santa Cruz (1899),destacada figura del vanguardismo musical chileno; Acario Cotapos (1899); Jorge Urrutia (1905),que se inspira en el folklore de su país; René Amengual (1911), que preferentemente ha compuesto obras para piano, y Carlos Letelier (1912), autor de estilo romántico.

Los más importantes compositores del Brasil son: Francisco Braga (1868-1945), que estudió con Massenet, viéndose notablemente influido por éste; Jaime Ovalle (1894), cuyas obras para piano se inspiran en el folklore afrobrasileño; Luciano Gallet (1893-1931), que dedicó su obra al folklore del Brasil; Hekel Tavares (1896);Brasilio Iteberé (1897); Oscar Lorenzo Fernández (1897-1948), consagrado al espíritu folklórico brasileño; Francisco Mignone (1897),una de las más destacadas figuras de la música brasileña, autor de las óperas Contractador dos Diamantes y L’Innocente, y de numerosas obras sinfónicas en las que predomina el ritmo de las danzas de su país; Camargo Guarnieri (1907),músico modernista, con obra marcadamente polifónica y de neta inspiración folklórica; Luiz Cosme (1908), de música específicamente brasileña, y Claudio Santoro, que se atiene exclusivamente a la técnica de doce tonos. Mención aparte merece Héctor Villa Lobos (1887-1959), considerado como el primer compositor de su país. Es autor de obras de muy diverso género, entre las que destacan: Izaht (ópera), Vidapuro (oratorio), O imprevisto (sinfonía), Dansas africanas (suite orquestal), Amazonas (poema sinfónico), Descubrimiento do Brasil y sus doce Chôros, su principal aportación a la música de su país. Es de señalar el sentido innovador de su técnica.

Otros compositores se destacan en los restantes países americanos. En Bolivia: Caba, Velasco Maidana, Vargas y Vizcarra Monje. En Paraguay: Flores, Jiménez y González Moreno. En Perú: Valcárcel, Sas, Carpio Valdés y Silva. En Ecuador: Moreno y Salgado. En Colombia: Uribe Holguín, Quevedo, Bermúdez Silva, Posada Amador y Rozo Contreras. En Venezuela: Sojo, Plaza, Moleiro y María Luisa Escobar. En las repúblicas centroamericanas: Cordero, Fonseca, Monestel, Ravelc, Peña Morell, Marchena, Lamothe, de la Cruz, Delgadillo y Castillo. En Cuba: Roldán, García Caturla, Roig, Ardevol y Orbón. En México: Ponce, Morales. Revueltas, Chávez, Huizar, Rolón,Ayala, Bernal, Galindo y Sandi. Muy grande es el número de compositores estadounidenses y de sus tendencias. En la larga lista no pueden dejar de figurar: Stephen Collins Foster (1826-1864), Sousa, Mason, Foote, Kevin, Mac Dowell, Goldmark, Cadman, Jacobi, Carpenter, Powell, Gruenberg, George Gershwin (1898-1937), Harris, Sessions, Copland, Barber, Menotti y Schuman.

Igualmente, importantes son los musicólogos y musicógrafos radicados en diferentes Estados americanos (Carlos Vega, Ernesto de la Guardia, Kurt Pahlen, Adolfo Salazar, Otto Mayer Serra, Mario de Andrade, etcétera). El ascenso de la vida musical americana es continuo, tanto en el Norte como en el Sur. Sus grandes capitales en la parte latina son Buenos Aires, México y Santiago de Chile. El progreso se manifiesta en todos los órdenes. Uno de sus síntomas es la creciente creación de orquestas sinfónicas. En la actualidad se destacan las siguientes: Buenos Aires cuenta con seis conjuntos estables y completos (Sinfónica Nacional, Orquesta del teatro Colón, Filarmónica de Buenos Aires, Orquesta de la Radio Nacional, Orquesta de la Sociedad Amigos de la Música y Orquesta de la Sociedad Wagneriana), cantidad que la eleva a un primer rango mundial; Santiago de Chile tiene dos orquestas, e igual cantidad posee México; Montevideo cuenta con la orquesta del instituto oficial SODRE; Río de Janeiro y Sao Paulo, con sus orquestas oficiales; Lima, Bogotá y Caracas tienen orquestas nacionales. En la Argentina existen, además, conjuntos sinfónicos en La Plata, Córdoba, Santa Fe, Rosario, Mendoza y Bahía Blanca; en Brasil, los hay en Porto Alegre, Bahía, Recife, Curitiba, Belo Horizonte y Brasilla. L Habana (Cuba) cuenta con una orquesta de valiosa tradición. Nuevas, pero eficaces, son Le orquestas sinfónicas de Guatemala, de San Salvador, de Costa Rica y de Panamá. En México han surgido conjuntos, últimamente, en numerosas ciudades. Los Estados Unidos de América disponen de la mayor cantidad de orquestas; algunos de esos conjuntos figuran entre los de mayor celebridad y eficacia mundiales: Sinfo-Filarmónic de Nueva York, Orquesta de la NBC, Boston. Filadelfia, Minneapolis, Washington, Detroit. Houston, Dallas, San Francisco, Los Ángeles, etcétera.

Menos favorable se presenta el panorama lírico de América. Estados Unidos posee un teatro de primer rango en el Metropolitana, de Nueva York. Ciudad que dispone, además, de un segundo teatro de ópera. En el resto del país, las temporadas son generalmente breves. En la América latina destaca el teatro Colón, de Buenos Aires; es uno de los más esplendorosos, de mayor tradición artística de mejor acústica del mundo, y, a la vez, uno de los que cuentan con público más numeroso. No existen otras óperas estables en la Amé-rica latina; sólo temporadas más o menos breves en Santiago de Chile, en el Uruguay (en Montevideo), en la propia Argentina (en La Plata), en el Brasil (Río de Janeiro y Sao Paulo), en México, etcétera. Es notable la cantidad de instrumentistas y cantantes surgidos del ambiente latinoamericano durante las últimas décadas. Algunos ganaron fama mundial (Claudio Arrau, Rosa Renard, Bidu Sayao, Ricardo y Adolfo Odnoposoff, Marisa Re gules, Delia Rigal, Carlos Guichandut, etcétera).