Artistas
Eduardo BIANCO

Músico y compositor. Nació en Buenos Aires, el 22 de junio de 1894, hijo de Salvador Bianco y de Juana Vanuti. Desde joven como bandeonista integró diversos conjuntos típicos. Fue el más popular de los artistas rioplatenses que salieron a conquistar plazas europeas desde la década del ’20. Incansable viajero del tango, lo difundió por los más apartados rincones del mundo. Su orquesta, cuyos músicos vestían de gaucho fue renombrado vínculo de promoción de nuestra danza y canción populares.
En 1923, partió para Francia. Donde compartió la dirección de su orquesta con Manuel Pizarro, primero, y luego con Juan Deambroggio. Actuó en el Teatro Opera de París, en el Roma de Madrid; en el Capital de Marsella; en el Real Cinema, de Biarritz; en Leningrado; en el Gran Opera, de Nueva York, y en el Metropolitan, de Boston. Aparte de Europa y América, recorrió Medio Oriente y África. Como compositor también se destacó de modo original.
En 1929, creó la música y la letra de Plegaria, su mayor suceso, que fue grabado por Celia Gómez, en Barcelona, y se lo de dedicó “A Su Majestad, el Rey Alfonso XIII”, cuyo derrocamiento en 1931, daría paso a la instauración de la breve República Española. Otra placa del mismo tango grabó en París por la editorial que poseía en Cité Pigalle, donde en la tapa aparece su conjunto vestidos de gauchos. Prosiguiendo con su política de difusión del tango argentino, en 1931, dedicó su pieza Evocación, grabado en discos Pathé, a Benito Mussolini, en el apogeo de su poder, con una dedicatoria similar a la del Rey de España. Su prestigio lo llevó a simpatizar con el régimen fascista, y en 1937 fue detenido por los franceses acusado de espiar para una potencia extranjera, concretamente Italia. Se le imputó actos de espionaje por el Medio Oriente. Tras la popularidad adquirida en Francia, pasó a gravitar en el cabaret de Berlín.
En 1939, su mayor éxito antes de la guerra, fue haber tocado su orquesta el Tango de la Muerte ante Hitler y Goebbels. Se dijo que Bianco trabajaba para la Gestapo, la macabra policía secreta de Hitler.
A pesar de esas acusaciones, Bianco pudo regresar al país sin inconveniente alguno, ni crítica condenatoria. Compuso además otros tangos como: Crepúsculo, Perjuro, Adoración. Incertidumbre, Congoja, Desilusión, Siempre, Piedad, Sueña corazón, y los versos que escribió para su recordado tango Poema, Mario Melfi. Durante algunos años fue Horacio Pettorossi su colaborador, inmediato, desfilando por su agrupación músicos de las más diversas promociones. Falleció en Buenos Aires, en 1959.