Musica
Músicos, maestros españoles del año 30

Nosotros poseemos variaciones para laúd, de maestros españoles del año 30. Variaciones de viola de gamba del año 1553; variaciones para piano del mismo tiempo, las que no se diferencian, en principio, de las obras cumbres de un Bach, un Beethoven o un Brahms. Este era el acervo artístico que desparramó sobre el siglo XVI una asombrosa cantidad de maestros que, con una fecundidad inconcebible, proveían a los Países Bajos, Francia, Inglaterra, Alemania, España e Italia. Cabezas plenas de la proliferación más vigorosa.
Como los verdaderos exponentes de ese período “acapella”, se cita los nombres de Gíovanni Plerluigi da Palestrina y Orlando de Lasso. El arte de Palestrina, como la imagen ideal de una música sacra pura, despejada en lo subjetivo, maravillosa de armonía. Lasso, como el múltiple y más poderoso candor de los motetes y madrigales, las vlllane LAB y canciones.
Roma fue convertida, merced al aporte de Palestrina, sus contemporáneos y discípulos, en la sede más Importante de lo que lo fuera hasta eso momento lugar alguno de la vida musical italiana sobrepasando el poderío educativo de Venecia comentado por Andrea y Glovanni Gabrleli, tío y sobrino, y logrando imponerlo aún más allá de las fronteras de Italia.
Palestrina y Lasso fueron los herederos y los que cierran el cielo de un arte maduro y declinante, que en Glovanni Gabrieli parece arrancar, sin embargo, una nueva florescencia.
En Venecia imperaba particularmente el estilo coral múltiple, en el que, en lugar de las voces aisladas de los coros instrumentales y vocales, empleados distintamente, se construía la obra de arte con pregunta y réplica, resonancia y consonancia, tal como la estableció Villaert y fue cultivada por sus sucesores: Rore, Zaulino, Andrea Gabrieli. Donato y Croce. Gabrieli fue el que llevó este arte a la cumbre de su efecto, conduciéndolo al mismo tiempo por encima de esa altura hacia terrenos inexplorados. por medio de un nuevo orden de los elementos vocales e instrumentales, de una nueva modalidad del Invento temático. Conservador y osado al mismo tiempo, guardador del pasado y aportador del presente, restó fuerza a su personalidad el error en quo cayeron sus contemporáneos y caerla los posteriores compositores corales: el cálculo sobre el simple efecto súbito, momentáneo. Su arte es simultáneamente brillante y hondo, solemne y sacro por cierto, específicamente veneciano en su sentido sacro, pleno de fuerza y resonancia, y maravilloso de colorido resplandeciente. Sus “Symphonis sacræ” (1597 y 1615) son decididamente el resultado de un nuevo giro en la composición coral.
En los Gabrieli no solamente se abren paso las buenas relaciones entre coro y orquesta, sino que se completa también la separación entre el ejercicio artístico vocal e instrumental. Nosotros vimos ya cómo en la construcción de la obra artística del siglo XVI gobiernan puramente leyes instrumentales. Del transporte de piezas vocales a los instrumentos al órgano o conjuntos de Instrumentos de arco o de viento se desprende paulatinamente de la hasta ahora compacta conformación una forma esencial instrumental pura. Del motete con sus múltiples subespecies inferiores, fue el recercare (fuga con desprendimiento de varios temas) y la fantasía (fuga con un tema), una de las que, mejor cuidadas en el siglo XVI, pertenecen al porvenir.
De la chanson se desenvolvió la canción francesa, forma originaria de la sonata. El mayor valor que la canción tomó de su modelo, fue el ritmo agudo, el motivo animado y el armónico compendio de la forma. Corre también, conjuntamente, un parejo desarrollo del baile instrumental, que cultivó una rica plenitud de formas, despojado cada vez más de su mero carácter de música de costumbres, desenvolviendo los temas aptos para el arte de las variaciones y presentando ya, prematuramente, varios tipos de danzas para la unión cíclica, para la suite. Con la perfección de las formas, la delicadeza de La ejecución se hace más accesible, en tanto que en lo Íntimo del estilo instrumental se va formando la técnica particular del piano, del órgano, de los instrumentos de arco y de viento.
El virtuoso aprende primero el dominio del instrumento favorito de la época, el laúd. En la ejecución del órgano no pudo colocarse Alemania en igualdad de condiciones, con sus técnicos “coloristas”, frenate a los italianos, con su habilidad en el manejo de las formas libres y severas del ricercare, de los preludios y las sonatas verdaderas grandes obras de ejecución y menos aún frente a los ingleses, que, en su música virginal, cultivaban un delicado y sorprendente arte pianístico, dedicado particularmente a la forma de la variación y la sonata. En la literatura de la canción francesa se distinguía, al final del siglo ciertamente no con mucha agudeza; la sonata para los instrumentos de viento, de la canzone para los de arco. Y la sonora música festiva, de la delicada y débilmente compuesta música de cámara. Aquélla, terreno originario de la sinfonía y del concierto; ésta, de la sonata.