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Los salmos y las canciones cristianas 

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En este sentido fue Hasler, positivamente, el primer precursor de los Schütz, Händel, Mozart, en contraposición a los muchos Hasse y Graun. Entre las obras de Hasler, tienen los salmos y las canciones cristianas de 1607, y sus cantos sacros salmos y cantos espirituales de 1608, un lugar prominente, dando un testimonio de cómo se fue infiltrando al crecer, en estos músicos italianizados, la creación llana pero significativa de la vida espiritual alemana, en su renacimiento religioso: el canto de la comunidad de la iglesia evangélica, el coral. El coral hizo converger así, en los tiempos difíciles de la creación musical, casi toda la existencia de canciones alemanas, también las mundanas, colocándolas en los marcos más pequeños y apropiados para su más hondo simbolismo y su mayor duración.

Lutero mismo dio en los años 1523 y 1526 al oficio divino evangélico y a la misa litúrgica una nueva forma, la que al comienzo se hallaba en manos del liturgo y de los coros, y que cedió, aún bajo el gran reformador, una parte creciente a la comunidad. En lugar de las partes aisladas de la misa, maitines y vísperas, antes y después del sermón, sonaban canciones comunales, canciones de estilos diferentes y de distinto origen musical. Del coral gregoriano nació el canto popular espiritual pre reformatorio, nutriéndose siempre de nuevas fuentes del canto popular mundano.

Una de las apropiaciones notables del acervo mundano fueron los cánticos salmódicos de la comunidad calvinista, a cuatro voces, de Claude Goudlmel, arreglados según la melodía de la chanson francesa, y obtenidos por las comunidades alemanas (1573) debido a la traducción del profesor de Könlsberg, Ambrosio Lobwasser. Este preciado tesoro melódico ha experimentado la suerte más diversa. En el “Líbrito de cánticos espirituales” de Johan Walter, el ayudante musical de Lutero, del año 1524, en las “123 nuevas canciones espirituales alemanas” de Georg Rhaus, de 1544, y en otras obras menos importantes, ha sido utilizado en el sentido de las canciones alemanas. con la melodía del tenor, ingeniosamente dispuesta para la construcción típicamente alemana, y para la ejecución de un coro sacro bien disciplinado.

Con el último cuarto de siglo se trocó la melodía en una voz de soprano. El artista retrocedió modestamente con todos sus sentimientos subjetivos, escudándose detrás de la simbólica confesión de la comunidad. Un tratamiento del coral como en los salmos de Hasler de 1607 ya mencionados, “compuesto a manera de fuga” y tomado para el material sonoro vocal, es aún raro; lo habitual es no reformar la melodía compuesta con simpleza. La plenitud de interpretación poética que les quedaba como posibilidad a los compositores por este medio de la armonía y de la dirección de voces, y también en este estilo del arreglo, lo aprecia cada uno teniendo en cuenta que la más alta gradación de este arte está en los corales de Bach. Todo su poder simbólico en el coral de la música puramente Instrumental, pudo evidenciarlo el órgano. Aquí esté la obra decisiva, “La Tabulatura Nova”, del organista hállense Samuel Scheldt, del año 1624, cuyo arreglo coral lleva por un camino recto a la música protestante de órgano y al arto de la cantata de Juan Sebastián Bach.

LA MONODIA ACOMPAÑADA

Examinemos por completo, de una agenda, el siglo XVI, que fue uno de los tiempos más extraordinarias de lucha artística, si bien, pese al múltiple, conocido y encarnizado antagonismo, también literario, entre lo viejo y lo nuevo, transcurrió aún con más tranquilidad que la lucha similar entablada posteriormente a causa del arte de un Glück o el de la nueva escuela alemana.

Desde su comienzo cada uno de los músicos trató de resolver por sí mismo cosas que concernían a su más honda esencia artística. Cada uno debió solucionar en si el conflicto entre homofonía y polifonía, entre la tendencia vocal e instrumental, entre la melodía recitada y la ornamental. Y solamente los grandes maestros, los universales, pudieron liberarse sin fatiga de esta indecisión, encontrando Instintivamente lo verdadero en cada uno de estos terrenos.

Las naciones se separaron de acuerdo a esas inclinaciones. Los alemanes y los Países Bajos desarrollaron un ideal polifónico Instrumental, con ricas posibilidades armónicas, y su arte coral de órgano; la fuga se convirtió también en un ideal que es determinante para el estilo de expresión vocal. Los italianos se preocupan por el desarrollo melódico Instrumental que atrae hacia sus fines la sonata, el concierto y el arin. Estas corrientes van a encontrar alguna y0z compensación y su reconciliación en la forma de sonata de un Haydn.