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Las nuevas formas de la música y sus propulsores 

Tech Musik

Al mismo tiempo, las nuevas formas adquieren una agilidad, elegancia y claridad anteriormente desconocidas; las melodías, aunque largas, son simétricas y sencillas; las armonías, simples. Las disonancias surgidas de vez en cuando, se resuelven pronto y sin crear problemas auditivos. Nace así el estilo clásico (rococó o galante, según denominación de algunos), que cubre los últimos decenios anteriores al profundo y brusco cambio que representa la Revolución Francesa. El nuevo estilo domina en toda Europa: lo adoptan los hijos de Bach, radicados en numerosos países; Stamitz y su escuela, en Mannheim; Luigi Boccherini (1743-1805), en Italia y España; Cosscc, en Francla. Y en Austria nacieron Dus dos máximos maestros: Haydn y Mozart.

Franz Josoph Haydn

De humilde origen campesino, nacido en Rohrau, en las cercanías de Viena, Haydn (1732-1809) se clavó por su propio esfuerzo hasta llegar a convertirse en cl músico más célebre de su tlempo. Educado entre Los Niñios Cantores de la Catedral de Viena, luchó duramente para poder proseguir luego los estudios musicales; fue contratado primero por el conde de Morzin como director de la orquesta de su castillo, en Bohemia, y luego por el príncipe de Esterhazy para dirigir la Capilla de música de su palacio, en Hungría. Permaneciendo allí cerca de treinta años, adquirió notoriedad gracias a sus magistrales composiciones incluidas en los conciertos de dicho conjunto. Radicado en Viena al disolverse la orquesta palaciega en 1790, Haydn recibe honrosas invitaciones de varios países y acepta la de Londres, ciudad donde realiza con éxito dos temporadas de conciertos. Sus ciento cuatro sinfonías son modelos del género, alcanzando también una gran calidad sus cuartetos de cuerda y sus numerosísimas composiciones para instrumentos solistas. En Londres oye los oratorios de Haendel, de suma popularidad allí, y en él surge el deseo de crear, a su vez, obras de este tipo, al alcance del pueblo. Nacen así Las Estaciones y La Creación. Haydn murió durante la ocupación do Viena por las tropas napoleónicas.

Wolfgang Amadeus Mozart

Hijo de un excelente músico al servicio del obispo de Salzburgo, la infancia de Mozart (1756-1791) constituyo el más sorprendente y notable caso de niño prodigio conocido hasta la fecha. Pianista, violinista, organista y compositor a edad juvenil, llegó, en asombroso proceso de perfeccionamiento, a una madurez prematura y a una maestría difícilmente alcanzada por otros músicos. Sus creaciones abarcan todos los géneros, llegando a igual perfección tanto en el dramático como en el sinfónico y en la música de cámara, instrumental y vocal. Su última obra, el Requiem, dejada inconclusa a su temprana muerte, es una de las más bellas composiciones religiosas de todos los tiempos. Entre sus mejores óperas figuran Don Juan, Las bodas de Fígaro, El rapto del serrallo, Così fan tutte y La flauta mágica.

Tristes son las circunstancias materiales que rodean su vida; una vez salido del servicio casi tiránico del obispo salzburgués. Mozart no logra ya ninguna estabilidad. No haya puesto bien remunerado ni consigue asegurar el sustento de su familia por medio de sus obras. La última enfermedad y la prematura muerte, a los 35 años de edad, lo sorprenden en la miseria; el entierro en la fosa común, y sin acompañamiento alguno. En Alemania nace un espectáculo popular llamado singspiel (poco más o menos, comedia con canto), que halla gran repercusión y al cual per constituye una sombría y vergonzosa página de la historia de la música.

La Evolución de la Ópera

Contemporáneos de Mozart (quien en su estilo operístico pertenece en buena parte a la escuela italiana), descuellan numerosos compositores que aseguran a los espectáculos líricos la primacía en la predilección de los públicos. Tal es el caso de los italianos Giovanni Paisiello (1740-1816) y Domenico Cimarosa (1749-1801), de enorme éxito en su tiempo. En Francia ha surgido tras una enconada lucha entre bufonistas y antibufonistas una lírica nacional en la que se destacan Duni, a pesar de su origen italiano, Monsigny y Grétry, después de Lully y Rameau. tenecen, entre muchas otras obras, La flauta mágica, de Mozart; Fidelio, de Beethoven, y Der Freischütz, de Weber. También por aquel entonces se revela una de las más singulares figuras de la lírica mundial: el alemán Christoph Willibald Cluck (1714-1787), quien, partiendo de la base de la creciente decadencia de la ópera italiana, trata de reformar el género. En lo dramático, buscando ahondar los problemas, humanizar las figuras y dando de lado a las intrigas superficiales; en lo musical, infundiendo nuevamente grandiosidad al espectáculo y suprimiendo los adornos y virtuosismos exteriores en que había caído, como consecuencia del divismo de los cantantes. La mayor parte de su obra renovadora la cumplió Cluck en París, donde en tal ocasión se reanudó la antigua lucha, esta vez entre gluckistas y piccinistas, seguidores estos últimos de Nicola Puccini (1728-1800), excelente compositor de la escuela napolitana. Gluck creó algunas obras imperecederas, como Orfeo y Eurídice, Ifigenia en Aulida, Alcestes, Armida e Ifigenia en Táurida. Con estos dramas, de profundo contenido humano, Gluck prosigue la antigua línea de Monteverdi y es al mismo tiempo un claro precursor de Wagner, creador de la llamada obra de arte integral.